Continuando con la temática de Berlin (se nota que me ha marcado), queda ir comentando toda una serie de fotografÃas que han quedado para la iconografÃa de la historia, y que de viajar a Berlin, se pueden encontrar en muchos de los libros que recogen toda la trayectoria sufrida por esta ciudad.
La fotografÃa “Raising a flag over the Reichstag” (Levantando una bandera sobre el Reichtag), nos sitúa en pleno final de la Segunda Guerra Mundial, en el acoso llevado a cabo por la Unión Soviética a la ciudad de Berlin, en lo que para Hitler iba a ser la capital de su nuevo imperio, Germania. Junto con la armada comunista rusa se encontraba el fotógrafo de guerra Yevgeny Khaldei en plena primera lÃnea de combate.
Khaldei, nacido en 1917, original de Ucrania y de familia judÃa, empezó a trabajar profesionalmente como fotógrafo para la agencia soviética TASS a la edad de 19 años. En 1949, con el movimiento anti-semita que recorrÃa Europa, Khaldei fue despedido y se estableció como fotógrafo independiente hasta que en 1959 se vinculó al periódico Pravda hasta su forzada retirada en 1970.
Las fotos más destacadas de Khaldei son las tomadas en el periodo que trabajó como fotógrafo de guerra para la armada comunista rusa entre los años 1941 y 1946.

Entre todas sus fotografÃas, la más destacada fue el levantamiento de la bandera de la Unión Soviética sobre el edificio del parlamento nazi en lo que fue el sÃmbolo de la pérdida del ejército de Hitler de la ciudad de Berlin por parte de los comunistas. En plena invasión de la ciudad, se daba por hecho que el propio Hitler se encontraba en dicho edificio; por tanto, muchas de las fuerzas se centraron en conseguir el control del Reichstag como punto y final de lo que fue también el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. Una victoria de los de Stalin que costó 20 millones de vidas del ejército rojo.
La fotografÃa de Khaldei fue publicada por la revista Ogonjok el 13 de Mayo de 1945. Aleksei Kovalyev, soldado de la armada roja, levanta una bandera soviética en lo alto del Reichstag flanqueado por dos soldados más, Abdulkhakim Ismailov y Aleksei Goryachev.
Khaldei tomó varias decenas de fotografÃas de todo el proceso de los soldados en lo alto del Reichstag, quedando la publicada por el medio Ogonjok como la más representativa del suceso. El propio Khaldei admitió más adelante que alteró una de las tomas rascando el negativo para ocultar el hecho de que uno de los soldados portaba un par de relojes, evitando asà acusaciones de saqueo sobre el ejército soviético y preservar la imagen heroica de los soldados. Mencionar que las fotografÃas fueron tomadas con una cámara Leica, paradójicamente de fabricación alemana.
Otra de las muchas curiosidades es que la fotografÃa no corresponde con el primer izamiento de la bandera soviética sobre el Reichstag, llevado a cabo a las 10:40 P.M. del 30 de abril de 1945 por el soldado Mikhail Minin, de la cual no se tiene constancia visual al realizarse de noche y siendo además derribada por el ejército nazi a posteriori. La fotografÃa fue realizada dos dÃas más tarde, 2 de Mayo, escalando el propio Khaldei el edificio y obteniendo asà las instantáneas del nuevo y definitivo izamiento de la bandera comunista sobre el Reichstag.
A pesar de que la bandera sobre el Reichstag es una de sus obras más famosas, el gobierno soviético nunca publicó la autorÃa de la misma. La fama internacional de Khaldei vino después de la caÃda de la Unión Soviética, en 1991, dándose a conocer el fotógrafo de la toma.
Khaldei murió el 6 de Octubre de 1996.
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No eran dos relojes. Era un reloj y una brújula. Para los oficiales del Ejercito Rojo era habitual llevar estos dos objetos en las manos. Pero claro para los malpensados europeos siempre es más interesante pesar que el Ejercito Rojo era nada mas que una pandilla de saqueadores. Lamentable…
Eli, yo por lo que he investigado para este artÃculo fue el propio Khaldei quien admitió haber rascado el negativo para ocultar el hecho de que habÃa ciertos objetos saqueados… Pensar que ningún bando saqueaba a los muertos es pensar en el buen honor de cualquier soldado… y eso es demasiado pedir, ya sea rojo, azul o verde. Te recomiendo el libro “Una mujer en berlin, de anónima”.
Muchas gracias por leer el artÃculo y el comentario. Saludos.