Remarcar, antes de empezar, que hablamos de unas de las grandes…. seguro que todo lo que pueda aquí expresar o describir no será ni una décima parte de lo que transmiten sus imágenes por si solas.
Graciela Iturbide nació un 16 de Mayo en 1942 en Ciudad de México siendo la mayor de trece hermanos de familia burguesa. A la edad de 20 años se casó con el arquitecto Manuel Rocha, con el que tuvo tres hijos. En 1969 inicia sus estudios en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México, realizando una película sobre el pintor mexicano José Luis Cuevas.
Siendo alumna y asistente de Manuel Álvarez Bravo durante año y medio a principios de los 70, marcó su forma de entender la fotografía y dio sentido de alguna manera a su ya emergente arte en sus años de estudio.
Junto a la influencia de su mentor Manuel Álvarez Bravo, una tragedia hizo experimentar en Graciela en 1970 un anhelo de búsqueda interior a través de la fotografía. Su hija menor Claudia moría de forma repentina a los seis años de edad. Fue esta pérdida la que según ella misma declaró más tarde, le llevó a obsesionarse con la muerte como tema de sus fotografías, temática que prefirió olvidar a partir de 1979.

“Torrijos, el hombre y el mito”. Umbrage Editions.
De 1972 a 1975 Graciela realizó constantes viajes a Panamá, donde fotografió tanto al pueblo panameño como al general Omar Torrijos, en su lucha de recuperación del Canal de manos de los Estados Unidos de América.
Participó en su primera exposición en 1975, “Tres fotógrafas mexicanas”, organizada por la galería José Clemente Orozco de México, ganando ese mismo año el premio Eugene Smith y una beca de la Fundación Guggenheim.

“Nuestra señora de las Iguanas”. Serie “Juchitán de las mujeres”.
En 1979, Iturbide realizó en Juchitán, Oaxaca, una serie de fotografías sobre la cultura zapoteca, publicando como producto “Juchitán de las Mujeres”.
En ese momento las mujeres zapotecas estaban involucradas en la lucha del Movimiento Estudiantil Obrero Campesino del Istmo de Tehuantepec. La fotografía emblemática aquí mostrada “ Nuestra Señora de Las Iguanas”, contribuyó a su reconocimiento a nivel internacional. Sobre esta foto, Graciela dijo “Cuando comencé a tomar fotos en Juchitán, yo conviví con las mujeres juchitecas, mismas que tienen un carácter fuerte y especial, muy diferente al resto de otras culturas en México. Esta mujer llegó con iguanas vivas sobre la cabeza; tenían la boca cosida para que no mordieran, y le pedí a esta mujer tomarle una fotografía. Ella las quitó de su cabeza y yo le pedí volver a colocarlas en su cabeza. La señora acepto. Tomé un rollo de esta escena. A propósito de esta imagen, las personas en Juchitán más tarde la usaron como cartel para celebrar el décimo aniversario de la Casa de la Cultura de Juchitán. La gente de Juchitán le llamó “Medusa Juchiteca”.
No ha sido la única vez que ha trabajado en Oaxaca, publicando también más adelante un libro sobre el Jardín Botánico del Ex Convento de Santo Domingo en la propia Oaxaca.

“Mujer Angel”. Serie “Los que viven en la arena”.
En paralelo al trabajo de las mujeres de Juchitán, viajó también al desierto de Sonora con los indios seris publicando un libro llamado “Los que viven en la arena”, con la emblemática fotografía “Mujer angel” aquí mostrada.

“Perros perdidos”. Serie “México India: Vientos Paralelos”.
Posteriormente trabajó en la India para un libro llamado “México India: Vientos Paralelos” con Sebastiao Salgado y Raghu Rai, produciendo otra fotografía emblemática de su trabajo llamada “Perros perdidos”.
Su trabajos más recientes han sido principalmente en el sur de Estados Unidos, Mozambique, retratando a mujeres infectadas por el VIH, y Roma, realizando un reportaje sobre la propia ciudad.
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